Los tambores de una banda de guerra recién salida de ultratumba anunciaban con gran sonoridad el arribo de los muertos vivientes a la Avenida Revolución la tarde del 29 de Octubre, fecha en que cientos de zombies marcharon por las principales calles de Tijuana, entre alaridos, llantos y lamentos que sólo los que regresan del más allá pueden emitir.
Se trató del primer desfile Zombie Walk, realizado el último sábado de Octubre, el cual logró convocar a más de mil personas -en su mayoría jóvenes y familias con niños- que desde la 1:00 de la tarde se empezaron a aglutinar en la Glorieta Cuauhtémoc del Paseo de los Héroes, con la finalidad de caracterizar algún personaje de las películas de horror y marchar así hasta la Plaza Santa Cecilia.
Muchos acudieron al punto de partida dispuestos a ser maquillados como zombies por el equipo de organizadores, mientras otros llegaron ya ataviados para la ocasión: exhibiendo aparentes heridas expuestas y quemaduras, pieles palidecidas, ropas rasgadas, con la simulación de algunos miembros cercenados, arrastrando cadenas, escupiendo sangre y emitiendo esos quejidos de espanto que no pueden faltar en los filmes de terror.
Durante la marcha se vieron cientos de personas verdaderamente comprometidas con su caracterización de resucitados: enfermeras, médicos, carniceros, muñecas, novias, policías, militares, escolares, presos, enfermos mentales, reinas de belleza… un sinfín de vestimentas, algunas elaboradas con gran esmero.
Pararse frente a ellos para tomar una foto bastaba para que los zombies entraran aún más en su papel: extendían los brazos hacia los no infectados con el virus zombie (es decir, los no maquillados), se aproximaban a paso lento, con la mirada desorbitada y la boca entreabierta, como saboreándose la carne de su víctima.
Al invadir las calles entre gritos que sin duda despertaban curiosidad, los locatarios y clientes de los establecimientos por donde transitó el Zombie Walk salieron a las banquetas para apreciar la creatividad de los muertos vivientes, tomarles fotos con sus celulares y sumarse con ello al espíritu mortuorio/halloweenesco de la marcha.




